domingo, 3 de octubre de 2010

Esta ciudad en llamas.

Salimos un rato
y recorrimos con furia
las calles
la ciudad

la atravezamos sin piedad alguna
y en nuestros ojos
no abundo la usada piedad
ante aquellos que asomaban sus rostros
a nuestra ventana...

dijimos  - no - al tiempo
y lo excluimos por infinidades,
bastas infinidades de saliva
que salia de nuestros labios

fuimos las peores victimas
de todos esos deseos mundanos
que habitaban nuestro cuerpo
uno a uno nos hicieron ceder
hasta dejar paso
a lo interminable de tu sonrisa y la mía...

contigo vivo y revivo esta ciudad
con tu mano en mi mano
mi espada
mi victoria

comprendi el fenómeno que llaman gloria
y me la guardo dentro ahora
la repito al verte entrar a mi carro
al volver a la calle
al rebasar el tiempo
al olvidar los rostros
al sentir tus labios
al ser eternos.

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