sábado, 25 de diciembre de 2010

Volver.

Tenerte tanto tiempo en casa
fue un castigo.

Ahora,
la cocina ya no huele a amor
y la cama se niega a soñar.

Volver,            
a masticar la comida
y a dormir sin desear
nunca había sido tan absurdamente fácil...

Por favor no regreses
que ya no quiero ser feliz.

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