sábado, 2 de abril de 2011

Apocalipsis 3.


“Yo tenía la cara abarrotada de tristeza.”

No es sino hasta el fondo donde se comprende a un abismo
y a todo lo que olvidamos sin querer… 
A cada cosa
a cada rostro
y a cada palabra regurgitada que nos vuelve una y otra vez.

El tiempo camina
y desde hace tanto
me siento atrapado dentro
en el estómago de esta criatura que devora todo a su paso.
Frente a mí
el cielo rojo moribundo
se suicida todos los días a la misma hora.

El viento hace meses que no canta
y el color escapa
dejando atrás muros blancos.

Cierro entonces la puerta
y veo como el mundo se derrumba en la palma de mis manos.
Es todo tan hermoso
Solo respira hondo
y deja que el aire comprimido
escape de tus pulmones.

Esto es,
         el final de todas esas cosas
         que alguna vez tuvieron un inicio.

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