Es hora
que le des a tu rey
su reino
De que le hablés sucio
que le escupás en la cara
De que le des de vuelta
lo que los malos años te dieron
Lo que los otros hombres
bienaventurados no alcanzaron
Ese tu cuerpo virgen
altar de sacrilegios.
No confundamos
a los sonidos
de los corazones
que aun palpitan
Con la aberración de esto que hacemos
No molestemos
a nuestras aguerridas mentes
para convencer a nadie
Sabemos mejor que todos
que las palabras cortas
son las mejores para los amores clandestinos.
Escribirte
aun sin conocerte
es un pasatiempo de mal gusto-
Pues aquí
no hay te amos- pendientes
y nunca los hubieron
estoy seguro que tampoco los habrán
Este amor
no es más
que el aborto de un maltimepo
que nos toca la puerta
de manera insistente.
Este sabor estéril
a saliva
Es el que debe recorrer tu boca
y conquistar tu cuerpo
Nada más que eso.
lunes 1 de agosto de 2011
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