viernes, 27 de enero de 2012

Tiempo antes de tiempo.

Antes me bastaba con ver a través de una ventana
para encontrar libertad en cualquier parte

Ahora es como si la vida estuviera amarrada a las patas de un zanate
que vuela en secuencias contrarias

Lo que pasa,
es que llegué temprano a casa
y tú no estabas por ningún lugar

Entonces me senté en la sala por primera vez desde que nos mudamos
y esperé atento a que abrieras la puerta

Le tenía tanto miedo al tiempo
y a que no entraras.

domingo, 22 de enero de 2012

Para hacer esto
uno debe tomarse su tiempo
y no dejarse ser víctima
de la velocidad que causa un puñado
de palabras que vuelan zumbantes como abejas
del estomago a la punta de los labios.

Me tardé veinte cigarros en comprender
que días como hoy
hacen detonar la distancia que tenemos
y que la nostalgia y la soledad
son cosas que no deben juntarse nunca.

Es un domingo disfrazado de sábado
son las cinco de la tarde en mi casa
y el día que no avanza lo suficientemente rápido para traerte de vuelta.

Quería dormir,
pero tengo miedo que ya no sea novedad
eso de despertar y no tenerte al lado.

Es extraño;
Es como si todas las mujeres se juntaran en una y me enseñaran lo mejor de todas, en tí.

Por fin entiendo
que el amor es ese desesperado intento
que hacemos los humanos
cuando vemos algo que aun sin luz, brilla.

domingo, 15 de enero de 2012

Cartas de amor para el vuelo 2128 del American Airlines.

No he podido olvidar como sonreír al verte,
a este punto de la vida
la nostalgia ha consumido muchas partes de mi cuerpo

Por ejemplo mis brazos,
que son tan vitales como mis piernas,
se extienden al vacío
y dejan que el aire tome tu lugar
para así abrazarte todo el tiempo.

Vivo en una ciudad de fantasmas tuyos
donde cada cosa, no es más que una cosa
que me recuerda a ti.

Se nos terminó diciembre,
y entendí por fin
que el invierno es temporada para amantes,
que no sirve para más que darle asueto a la conciencia
y dejarla confundir las situaciones
de dos gentes que juegan a perder el control de las cosas

Vamos entonces a hablarnos de lejos,
a no olvidar cómo se pronuncian nuestros nombres,
a saborear la victoria en nuestros labios.

Aceptemos lo que el tiempo nos regala y nos quita.
Seamos injustos con él, como lo es él con nosotros

Demostremos sólo a nosotros mismos
que el amor también nace a largas distancias,
que aun hay voluntad en los hombres y las mujeres

Y seamos así, los últimos de nuestra especie,
los egoístas que se dan sin condiciones,
los únicos que creen en esto que hacemos.