domingo, 22 de enero de 2012

Para hacer esto
uno debe tomarse su tiempo
y no dejarse ser víctima
de la velocidad que causa un puñado
de palabras que vuelan zumbantes como abejas
del estomago a la punta de los labios.

Me tardé veinte cigarros en comprender
que días como hoy
hacen detonar la distancia que tenemos
y que la nostalgia y la soledad
son cosas que no deben juntarse nunca.

Es un domingo disfrazado de sábado
son las cinco de la tarde en mi casa
y el día que no avanza lo suficientemente rápido para traerte de vuelta.

Quería dormir,
pero tengo miedo que ya no sea novedad
eso de despertar y no tenerte al lado.

Es extraño;
Es como si todas las mujeres se juntaran en una y me enseñaran lo mejor de todas, en tí.

Por fin entiendo
que el amor es ese desesperado intento
que hacemos los humanos
cuando vemos algo que aun sin luz, brilla.

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